sábado, 20 de diciembre de 2014

escéptica

Sí sí sí soy escéptica, me cuesta horrores creer sin ver, confirmar sin refutar, aceptar sin evaluar, y así...
Soy inevitablemente eso... tal vez por mi formación, mi personalidad analítica y mi visión científica... o a lo mejor es todo enchapado... y en el fondo soy esa pisciana intuitiva, confianzuda, sensible, crédula...

Cuestión es que aunque algunos, inclusive gente muy cercana, detestan la Navidad, para mi, para mi persona permeable y para la que impone barreras es una fecha especial, por varios motivos, en primer lugar la magia del renacimiento y la reunión, el amor, la comida, las luces, la espuma y el rocío en los pies descalzos, la inocencia de los niños y el amor de los adultos...
Es hace unos 7 años la fecha en que Francis llegaba a nuestras vidas a traer sin dudas magia a nuestras vidas, luz, sabiduría, amor infinito ¿Cómo no celebrar todo ese maremoto de sentimientos?

Desde hace algún tiempo también es época de sentir ausencias, de esas que duelen más adentro de lo que pensábamos que nos cabía el alma. Esas cosas que con ciencia no se explican, que no se calman con pastillas y ni se rellenan con fenoles, resinas ni siliconas... Dolores de huecos viejos, nuevos y dormidos...

Este año fue duro, pasaron muchas cosas, estoy muy cansada y casi que la magia se me desvanecía en las manos, como esa arena que corre entre los dedos mirando el mar...

Pero la magia está...

Meses atrás mi abuelo abandonaba este plano terrenal y yo me sentí desolada... sabiendo por un lado que su sufrimiento cesaba pero por el otro que su ausencia sería sin dudas uno de esos huecos en el alma... y lo extraño tanto que no puedo ni expresarlo en palabras.
Pero el jueves, después de unos días duros, muy duros, hubo luz, hubo señal, hubo magia...
Pensando mucho en él en estos días...

Fuimos a buscar la heladera que me había comprado con mucho esfuerzo y cariño a su casa, para traerla a nuestro futuro hogar... y al abrir la heladera, había una cajita de cartón azul... la abrimos y adentro estaba una cuchilla genial! Cosa que me había prometido, "el día que tengas tu casa, te regalo un cuchillo", y ahí estaba... andá a saber cuándo lo habrá puesto... si cuando conocía, o intuía su final... o mucho tiempo antes... yo no lo sé... pero esa magia me rellenó un poco el hueco... la magia y las señales existen, y si no existen las inventamos... para hacer un poco menos doloroso y más llevaderos esos huecos del tiempo, las heridas y las ausencias...

¿Y ahora dónde queda mi escepticismo... la ironía... y demases yerbas negras??? Se esfuman por un tiempo... porque en Navidad todo puedo suceder, todo renace... y como diría la Bersuit: LA VIDA PIERDE LA GRACIA PARA EL QUE EL OLVIDA CELEBRAR

No hay comentarios:

Publicar un comentario