Hace algunos años encargué el libro de Clarissa Pinkola: "Mujeres que corren con los lobos", atravesando una etapa en la que creía debía llenar mi ser con otro tipo de literatura que la que venía frecuentando, pero debo reconocer no pude terminarla. Sé que soy intolerante y estructurada y tal vez este tipo de libros, no se si de autoayuda o de pscología, no eran lo propicio para una etapa tan pragmática y analítica (mis estudios de ingeniería generaban que esta cabeza de por si cuadrada y sistemática se potenciara).
Todo esto reflota porque hoy por la mañana Maju en Lalo por hecho habló sobre hombres, mujeres, histerias, manías, nuevas formas...
Soy de las que pienso que sin dudas somo diferentes todos seres humanos diferentes, y la cuestión del género define ciertas cosas, varias, por un lado y sin dejar otros aspectos de lado, el tema de las hormonas me parece definitorio, la cuestión biológica rige nuestros sistemas, más allá de que hemos hecho lo impensado en los últimos 50 años para ordenarlas, gestionarlas y encasillarlas, deberíamos ir dándonos cuenta y asumir... que no hemos podido.
Corrimos, corremos, andamos casa sin respiro intentando llevarnos por delante muros que en un principio nos impusieron, pero que ahora mucha veces nosotras mismas nos levantamos. Luchamos por nuestros derechos, sepan que ello conlleva obligaciones, por la igualdad laboral, la posibilidad de educarnos, votar, de decidir sobre nuestra salud y prioridades, pero aunque alcanzamos algunos de esos logros, fuimos perdiendo cierta capacidad de vulnerabilidad que los hombres (algunos) comenzaron a adoptar.
Algo que tengo como filosofía es el que si le haces todo a la gente, no hay forma de que no se acostumbre a ello y demande más y más, no por maldad sino por comodidad. Y creo que fue pasando eso, la sociedad fue cambiando sus parámetros, y en vez de aflojar con la exigencia y la demanda, se generaron nuevas formas de vinculaciones y relaciones, para con todo: gente con gente, gente - trabajo, gente - hijos, gente - casa.
Y en el marco de esas relaciones algunas mujeres sentimos que debemos desarrollar superpoderes, para sentir que podemos con todo, que somos tan capaces como cualquier hombre de llevar adelante cualquier tarea, y equilibrar a la perfección vida social, trabajo, casa, y felicidad. No digo que sea imposible mi bisabuela en el campo criaba a sus hijos con sacrificio trabajando hombro a hombro con su marido, tal vez la diferencia era que ella no tenía que demostrar nada y la felicidad era el único estado en el que concebía la vida sabiendo que la queja solo hacía más forzosa la tarea...
Todas estas son suposiciones mías... pero creo que simplemente hay que aflojar un tantito de la cuerda, soltar y bajar un poquito la presión, la vida se acomoda y equilibra y afortunadamente adaptándonos un poco siempre vamos a encontrar gente que se nos una al camino o que no le parezca del todo intolerable las decisiones que vamos tomando.
En fin la vida es cambio dinámico y movimiento el desafío del siglo XXI es adaptarnos e irnos imponiendo nuestros propios ritmos.
Por lo menos así lo veo yo. Jaja!
No hay comentarios:
Publicar un comentario